Vértigos: comprender las causas y los mecanismos de la inestabilidad

El vértigo es una sensación de movimiento ilusorio, casi siempre rotatorio, de uno mismo o del entorno.

No se trata de un simple mareo: el vértigo refleja un desequilibrio del sistema vestibular, que interviene en el control del equilibrio, la postura y la estabilidad de la mirada.

Comprender su origen permite adaptar el tratamiento y evitar que se convierta en crónico.

1. ¿Cómo funciona el equilibrio?

El mantenimiento del equilibrio se basa en la integración de tres sistemas sensoriales:

  • Sistema vestibular (oído interno)

  • Sistema visual

  • Sistema propioceptivo (músculos y articulaciones)

Esta información es analizada por:

  • Los núcleos vestibulares del tronco encefálico

  • El cerebelo

  • La corteza cerebral

👉 El vértigo aparece cuando existe una discordancia entre esta información.

2. Vértigos de origen periférico (los más frecuentes)

Los vértigos periféricos son consecuencia de una alteración del oído interno o del nervio vestibular.


a) Vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB)

Se debe al desplazamiento anormal de los otolitos en los canales semicirculares.

➡️ Los receptores vestibulares se estimulan de forma inadecuada, lo que provoca vértigos breves al cambiar de posición.


b) Afecciones laberínticas

  • Neuritis vestibular

  • Hidrops endolinfático (enfermedad de Ménière)

  • Isquemia o toxicidad farmacológica

Estas situaciones provocan una asimetría en la actividad entre los dos oídos internos, lo que genera una intensa sensación de rotación.

3. Vértigos de origen central

Más infrecuentes, los vértigos centrales están relacionados con una afectación:

  • Del tronco encefálico

  • Del cerebelo

  • Las vías vestibulares centrales

Pueden estar asociados a:

  • Accidente cerebrovascular

  • Esclerosis múltiple

  • Migraña vestibular

  • Tumores

En estos casos, el procesamiento de la información vestibular se ve alterado aunque el oído interno esté intacto.

4. Conflicto sensorial e inestabilidad crónica

Un conflicto entre la información:

  • Visuales

  • Vestibulares

  • Proprioceptiva

Puede provocar:

  • Sensación de flotar

  • Desequilibrio

  • Inestabilidad persistente

  • Vértigo dependiente de la visión

Este mecanismo explica ciertas formas de vértigo crónico, incluso en ausencia de una lesión activa.

5. Estrés, ansiedad y vértigo: un círculo vicioso

El sistema vestibular está estrechamente conectado con el sistema límbico (emociones).

El estrés puede:

  • Amplificar la percepción del vértigo

  • Aumentar la hipervigilancia

  • Frenar la compensación cerebral

Se instala un círculo vicioso:

Vértigo → ansiedad → hipervigilancia → aumento del vértigo

Por lo tanto, el tratamiento debe integrar la dimensión emocional.

6. La compensación vestibular: un mecanismo clave

Tras una lesión vestibular, el cerebro pone en marcha una compensación central gracias a la plasticidad neuronal.

Sin embargo, hay ciertos factores que ralentizan esta adaptación:

  • Inmovilización excesiva

  • Estrés crónico

  • Trastornos del sueño

  • Déficits visuales o propioceptivos

En esta fase, puede resultar útil un acompañamiento destinado a favorecer el equilibrio neurosensorial.

Dentro de esta lógica global, se han desarrollado fórmulas específicas como Audistim Équilibre para acompañar el funcionamiento vestibular y reforzar los mecanismos de adaptación implicados en la estabilidad postural.

Se integran en un enfoque complementario, en paralelo a las evaluaciones otorrinolaringológicas y a los ejercicios de rehabilitación vestibular cuando estos son necesarios.

🔸 ¿Cuándo acudir al médico?

Es imprescindible acudir al médico en caso de:

  • Vértigo repentino e intenso

  • Trastornos neurológicos asociados (visión, habla, debilidad)

  • Dolores de cabeza inusuales

  • Vómitos persistentes

Una evaluación otorrinolaringológica o neurológica permite determinar si el origen es periférico o central.

👉 En resumen

Los vértigos son el resultado de un desequilibrio complejo en el que intervienen:

  • El sistema vestibular

  • La visión

  • La propiocepción

  • El cerebro

  • Factores emocionales

No se trata de un simple malestar pasajero, sino de un síntoma neurosensorial que requiere un enfoque global e individualizado.

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